El Niño y sus consecuencias

Por Mary-loli Díaz

La naturaleza pasa la "factura" por los daños ocasionados al medio ambiente

De un tiempo a la fecha nos ha sorprendido el desfase climático mundial. El invierno parece otoño, el verano se asemeja al invierno y de la primavera ya ni siquiera se da uno por enterado. ¿Por qué sucede esto?

Esto es consecuencia de un fenómeno climatológico llamado El Niño, consecuencia de las afectaciones al medio ambiente que ha realizado el hombre, como son la tala inmoderada de árboles y el aumento de la contaminación tanto de la tierra, el agua y el aire, con el pretexto de la "sobrevivencia", lo cual ha provocado que se modifique el ciclo hidrológico y cambie la manera de captar y retener la humedad en la superficie del planeta.

Una de las consecuencias es el fenómeno climático llamado El Niño, una condición anómala en la temperatura en el Océano Pacífico del Este. Se caracteriza porque la temperatura de la superficie del mar está a 0.5ºC sobre la media del periodo durante seis meses o más. Esto provoca que en lugares donde antes las lluvias eran abundantes, ahora sean escasas o nulas como en Indonesia o el norte de Australia. Y por ejemplo en Ecuador y Perú donde antes no llovía, ahora el promedio de precipitaciones pluviales es elevado.

Una de las afectaciones de El Niño es en ciclo de los alimentos, al afectarlos con inundaciones. Según expertos del Instituto de Ecología-Chihuahua, "El Niño tiende a generar grandes cantidades de lluvia y eso repercute negativamente en los escurrimientos naturales y por lo tanto en la economía".

El problema alimenticio por estragos naturales afecta a más de 1,200 municipios de varias entidades del país; ejemplos de ellos son los raramuris en Chihuahua, en la Sierra Tarahumara.

AFECTACIÓN EN LA CIUDAD

La situación alimentaria no es la única, sucede que con El Niño, según el licenciado Francisco Javier Sandoval Sánchez, empleado del Sistema Nacional de Aguas, "las lluvias no son demasiadas como en años anteriores; pero sí son más abundantes, y en el Distrito Federal las tuberías de drenaje no están diseñadas para soportar la capacidad de agua de estas lluvias", comenta.

Esto sucede porque, según Sandoval Sánchez, "el drenaje es muy viejo, la capacidad no alcanza porque fue creado desde la época de los aztecas, entonces al haber un cambio climático las lluvias son más intensas aunque duran poco.

Además la gente tiene la mala costumbre de tirar basura y las coladeras se tapan". El drenaje más viejo es "del Gran Canal, fue la primera obra de ingeniería para evitar inundaciones. Inicia en San Lázaro y desemboca en el Golfo de México. El agua de la lluvia se combina con aguas residuales y la combinación de ambas es utilizada para riego de hortalizas".

La lluvia ha causado estragos debido a que no existen Plantas que separen el agua de lluvia de las aguas residuales; hace alrededor de cinco o seis años, se crearon pozos que tienen la finalidad de filtrar el agua de lluvia.

El beneficio de estos es que el agua no llega tan contaminada y se siguen alimentando los mantos acuíferos, pues según Sandoval Sánchez, "los hundimientos de la ciudad se deben a que sacamos más agua de la que metemos".

El incremento de las lluvias, la escasez alimenticia, problemas de salud debido a infecciones por agua contaminada; son consecuencias que ha generado el cambio climático los daños más severos se han visto en la historia de los huracanes…

HURACANES QUE HAN HECHO HISTORIA

Gilberto, Paulina, Erika, Ismael, Stan, Willma, Dean, Kenna, Emily, Isidoro y últimamente Ernesto son algunos de los huracanes que han dejado huella en la población por su paso destructivo, acompañados de lluvia y tormentas eléctricas, con vientos que exceden los 118 km/h y giran en contra de las manecillas del reloj (en el hemisferio norte).

Su temporada para hacer su aparición va aproximadamente del 1 de junio al 30 de noviembre en la Cuenca del Atlántico, que incluye el Mar Caribe, el Golfo de México y el Océano Atlántico.

Aunque históricamente han sido varios los huracanes que han pasado por nuestro país, algunos se han convertido en representativos, e incluso en referente comparativo por la magnitud de su paso destructivo. Estos han sido algunos de los más distintivos:

• Gilberto, 1988. Sin piedad azotó las costas del Golfo de México. Arrasó con más del 50% de las playas y junto con ello con todos los servicios de infraestructura. Sus víctimas habitaban en los estados de Yucatán y Campeche, y principalmente la ciudad de Monterrey. Los estragos fueron calculados en 10 mil millones de dólares aproximadamente.

• Paulina, 1997. Al igual que una mujer enfurecida atacó Puerto Escondido, Oaxaca y el puerto de Acapulco. Dejó sin casa a más de 300,000 personas, y se calcula que a consecuencia de su acción destructiva fallecieron entre 300 y 400 personas, con pérdidas económicas para los estados por más de de 7.5 mil millones de dólares.

• Kenna, 2002. Otra mujer que comenzó con un enojo moderado, por lo que fue considerada tormenta tropical. Sin embargo, el 23 de octubre se volvió iracunda tornándose en huracán. Llegó a Nayarit para arrancar la vida a cuatro personas y dejar desastres que alcanzaron hasta los 101 millones de dólares.

• Isidoro, 2002. Este chico algo desorientado tuvo su no muy buena bienvenida en Yucatán. Antes visitó Jamaica, Cuba y finalmente México. Llevaba una categoría 4, sin embargo debido a un cambio en su ruta se convirtió en una tormenta tropical.

• Erika, 2003. Esta chica traviesa decidió tomar el noroeste del país. Por ella se evacuaron 51 plataformas petroleras y por día se perdieron 8,708 barriles de petróleo, lo cual tuvo un impacto en la economía nacional, y por supuesto Nuevo León y Tamaulipas, que fueron los "anfitriones forzados" de la desastrosa Erika.

• Emily, 2005. Un nombre tan tierno para alguien que provocó que evacuaran a turistas y residentes del estado de Yucatán. Su visita dejo 988 millones de dólares en pérdidas.

• Ismael, 2005. Gracias a que provocó que el mar generara olas de más de 9 metros de altura en las costas mexicanas, cuatro ciudades de Sinaloa quedaron inundadas. A él se le deben 54 fallecimientos y los daños que dejó sumaron un total de 8.4 millones de dólares aproximadamente.

• Stan, 2005. Sin duda alguna ese año se caracterizó por la cantidad de huracanes que arrasaron el país. Oaxaca, junto con Chiapas fueron arrasados. La región de los Tuxtlas fue evacuada. Tres ríos se salieron de su cauce y obras de infraestructura, incluidos puentes, quedaron destruidas. Su fuerza y furia dejaron 750 muertos entre México y Centroamérica.

• Willma, 2005. La isla de Cozumel, así como los estados de Yucatán, y Campeche fueron testigos de su enojo, al igual que Playa del Carmen, la cual quedó totalmente devastada por el décimo ciclón tropical más intenso registrado en todo el mundo. Los habitantes de los tres estados de la península yucateca resultaron agobiados por los estragos. Su capricho dejó 7.5 mil millones de dólares en pérdidas.

• Dean, 2007. Éste auténtico viajero afectó República Dominicana, Jamaica, Haití, Belice y el 21 de agosto llegó a México, donde destruyó el hogar de más de 800 personas y ya debilitado atacó Ciudad del Carmen, en Campeche, inundando 60% del lugar.

• Carlotta, 2012. Decidió "visitar" Oaxaca, y a su paso sembró terror, ya que 12 mil 500 viviendas oaxaqueñas quedaron seriamente dañadas. Comunidades costeras como El Azufre y Lagunas de Chacahua en quedaron completamente incomunicadas por los deslaves en carreteras. Logró todo esto con una categoría 2. Chiapas y Guerrero también se vieron afectados pero en menor grado.

Y la cuenta de huracanes aún no termina éste 2012. La Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA) informa que se esperan entre 12 y 17 tormentas tropicales más, de las cuales de 5 a 8 podrían convertirse en huracanes.

El mensaje de estos estragos es que aunque cada día el ser humano da pasos agigantados con su tecnología, no es dueño del medioambiente, y tampoco puede controlarlo a su antojo, pues fue, es y seguirá siendo siempre vulnerable a los caprichos de la naturaleza.